lunes, 27 de abril de 2009

Centésimo noveno día



Hace unas cuantas semanas, al abrir mi mail de la oficina, me encontré con el correo de una persona que me enviaba su curriculum, me sorprendió, ya que por lo general, aquellos que envían un mail de este tipo a la agencia, lo envían a una dirección genérica, pero sin indicar a una persona en concreto…pero este venia a mi atención.
Estimada Ale, bla, bla, bla……
Después de leer el mail, lo comente con mi compañera responsable del área de selección, quien me indico que se lo reenviase y así lo hice.
Para no dejar al solicitante es ascuas, le respondí, comentado que había pasado su curriculum a la persona responsable.
Yo pensé que el tema quedaría ahí, pero nop!. Me volvió a escribir, dándome las gracias, comentándome que esperaba que su situación laboral mejorase y que me mantendría informada….informada??...me pregunte...(pero nadie me respondió, jaja).
El tema es que hoy, a mitad de mañana está persona me ha vuelto a escribir, primero para agradecerme mi respuesta a su primer mail, además me ha contado que las cosas le comienzan a ir mejor y me ha vuelto a comentar que me mantendrá informada…
Le he vuelto a responder, indicando que no hay anda que agradecer y que le deseo la mejor de las suertes.
Mis compañeras de la agencia me preguntan si conocía de algo a está persona, pero la no logro asociarlo a ningún proveedor o campaña que hubiésemos realizado, de donde obtuvo mi mail de empresa…ni idea…lo único que se, es que estamos en crisis, hay muchos que se están quedando sin trabajo y es lógico que se mueva el curriculum a través de todos los contactos que se mantengan en el medio, te recuerden o no, como es el caso de está persona y mi memoria de Dory.
Espero que tenga suerte y que encuentre trabajo pronto.

Y como dice en su mail, nos mantendrá informados...así que ya les contare



jueves, 16 de abril de 2009

Centésimo octavo día


Hoy he optado por no opinar, por oir y no hacer más. Llama la atención en una mesa, que todos hablen y uno este en silecio, solo escuchando, sin más, sin malas intenciones, sin juzgar, solo escuchando.
Esto fue lo que me sucedio a la hora de la comida, sin querer queriendo, termine compartiendo mesa con cuatro personas más, una comida grata, donde se hablo mucho, de muchas cosas, pero me limite a oir, no dije ni mu...disfrute el silencio, mi silencio.


Depeche Mode - Enjoy The Silence


lunes, 13 de abril de 2009

Centésimo séptimo día



Requisitos intrínsicos que se deben tener para determinadas profesiones y/ o cargos:

Pintor, amor al arte
Astronauta, amor por el espacio
Veterinaria, amor a los animales
Profesor, amor a la educación
Jefe, amor por mandar
Actriz, amor por el drama…y la comedia
Modelo, amor por las pasarelas
Abogado, amor por ayudar
Arqueóloga, amor por las ruinas
Amazona, amor por los caballos
Obstetra, amor por la vida
Peluquero, amor por peinar
Vendedora, amor por mandar al cliente a la mierda.

¿Cual agregas tú?

Todo esto ha venido, por que hoy he ido a a cambiar unas sandalias que me había comprado hace 15 días atrás. Me quedaban muy justa y he ido a cambiarlas por un número más, pero a la vendedora no le sentó bien, ni mi presencia, ni mi solicitud…por eso me he cuestionado el hecho, sí para ser vendedora es necesario el requisito de ser tan desagradable…pero no crean que me calle, educadamente le demostré que como clienta, también tengo amor por mandar a la mierda al vendedor.


jueves, 26 de marzo de 2009

Centésimo sexto día


Ya hace buen tiempo, es una cosa contradictoria para mí, por que me gusta los días nublados y los días despejados, pero el calor insoportable no me hace mucha gracia.
Cuando el tiempo se pone así de agradable, es decir, ni frío, ni calor, primaveral total, suelo volver en autobús a casa (llámese micro en mi Chilito).
Ayer subí al autobús, me senté casi al final, junto a una de las ventanas, para poder leer tranquila y se me sentó al lado una chica. Como a los cinco minutos de iniciado mi viaje, a la chica la llamaron por teléfono, deduje que estuve de cumpleaños el día anterior, por que era inevitable oírle, gritaba.
Comentaba toda compungida que había cumplido treinta años…treinta años!, pero sí estás en la mejor etapa de tú vida pensaba yo, mientras la oía gritar sus lamentaciones… la observación que más me quedo dando vueltas era: “ me prepare sicológicamente semanas antes, para este cumpleaños” ...pero, de que estamos hablando? sicológicamente?....
A muchos no les gusta decir su edad, totalmente respetable…a otros, como yo, nos da lo mismo decir los años que tenemos…pero, es tan malo cumplir años?, tan malo es hacerse mayor?, pero sí es ley de vida.
A muchos nos gustaría volver a tener diecisiete como cantaba Violeta, pero la vida no es así, los días pasan al igual que los años y hacerse mayor es lo que nos espera a todos, otra cosa es que la gente quiera aferrarse a determinada edad y estado físico, cosa que por mucho que se quiera ( incluida la ayuda que dan las cirugías) no quitan los años vividos…sino, es cosa de mirar el carné (dni) y asunto resuelto, por que por mucha cirugía, crema, negación, el año que uno nace no se puede alterar…digo yo.


Un Año Mas- Sonora de Tommy Rey
(tipica cumbia chilena, que se baila cada salida y entrada de año)



miércoles, 11 de marzo de 2009

Centésimo quinto día


El otro día comentaban en un diario que cada vez más se está dando una nuevo tipo de internauta, el cibercondríaco, el hipocondríaco de toda la vida, pero evolucionado.
Pero, por esa regla de tres , ¿todos seriamos cibercondríacos?; digo todos, por que yo más de una vez he consultado a “san google”, cuando el médico me describe lo que padezco a la mitad o me ha dado un medicamento nuevo para mi.
Es más a llegado ser un poco normal…ayer hablando con mi mami:
…hola hija…
….hola mamita, que tal estás?te ha pasado algo?....
….no, hoy me siento un poco mejor, es la verdad (estamos llevando una semana bastante complicada en cuanto a salud se refiere, se le han venido todos los dolores de golpe), pero te he llamado por otra cosa, es que ido al gastroenterólogo y por fin ha dado con mi molestia estomacal….
….ves!, te lo dije, no era normal, tenia que tener alguna explicación….
….claro que no era normal, así que me ha dado X medicamento por una semana y otro medicamento Y, que me lo debo tomar una vez al mes….
….lo bueno mamita, es que te vas a sentir mucho mejor, eso es lo más importante…
…..pues sí, quería pedirte un favor….
…dime?....
….es que como tu siempre estás en Internet (mi mami debe pensar que me conecto con el router a la vez, jaja), me veas que es este medicamento nuevo que me ha dado, se llama XXXX….
….sí no te preocupes, le echo un ojo y mañana cuando hablemos te lo cuento…
….Ok, un beso hija….
….chao mamita!...

Esa fue la conversación, a grandes rasgos…muy obediente yo, me dirigí a buscar para que era este nuevo medicamento, por que es verdad que el médico dio con la enfermedad estomacal de mi mami ( aún desconocemos como la adquirió..), pero no le explico para que eran los medicamentos, solo como debía tomarlos y que volviese para el control dentro de un mes…

Saber más sobre lo que padecemos nos hace cibercondríacos?? Querer saber más de los medicamentos que tomamos o nos auto indicamos (por que las cosas como son, hoy en día todo el mundo es “médico”), nos hace cibercondríacos?...Los médicos cuelgan sus tesis, hay estudios, las farmacéuticas especifican sobre un medicamento, hay foros de discusión sobre determinados fármacos, vamos que sí es por buscar, encontraremos…¿pero eso nos hace ser cibercondríacos?


Depeche Mode - Wrong


jueves, 5 de marzo de 2009

Centésimo cuarto día


Un verano de los ochenta, nos fuimos al sur (para no variar), más bien dicho a Temuco, con mi tía y mi primo (los que me encontraron de cuando me perdí), mi abuela y yo.

La verdad es que tengo poco recuerdos de esa ida al sur, es decir, cosas puntuales, como el afán que tuvieron mis primas ese verano por hacer espiritismo y el miedo que sentía yo en el segundo piso de la casa. También recuerdo que la casa de mis tíos en la capital de la Araucanía, estaba en una cuesta, que no tuvimos mucho sol, el tiempo que estuvimos, quizás por eso tengo más recuerdos de estar en casa jugando con mi primo.

Lo que quiero contar, es la anécdota de la vuelta del viaje. No se por que motivo (quiero no pensar, ni recordar que fue de pura mano de guagua, ósea por puro vil capricho de ahorrarse tres pesos) nos fuimos en clase económica del tren. El viaje fue espectacular, podíamos abrir las ventanas, con mi primo conseguíamos levantarnos y caminar en el pasillo y jugar, cosa que en primera clase era impensable. Comimos pollo asado, huevos, queso y pan amasado…vamos! un picnic total en las vías que nos llevaban de vuelta a Santiago.

Yo no se por que, siempre las clases más económicas están al final del todo, en el avión, en el tren…bueno…llegamos un domingo a la Estación Central, el encargado en ir a buscarnos era mi tío.
Nosotros nos bajamos del tren con toda calma, es más, me parece mucho que fuimos de los últimos en bajarnos del vagón. Mi tío no aparecía, ni señas de él, pensamos que no venía a buscarnos, así que comenzamos a caminar a nuestro ritmo….cuando ya comenzaba a despejarse el andén, vimos como mi tío venia todo furioso. Nos había buscado en todos los vagones de primera clase y de segunda…pero no daba con nosotros. Cuando nos encontramos y después de los besos de bienvenida, le dio una charla a mi abuela y a mi tía, que como era posible que hubiésemos viajado en la clase económica, que bla, bla, bla y bla…él muy molesto…pero nosotros….. felices!!!, por que fue un viaje inolvidable.


Los Prisioneros - Tren al Sur
(en el video se va la Estación Central y los vagones de la clase económica)




Creo que guardare los ochenta por un tiempo....es necesario, son incontables recuerdos y todos van unidos a muchos sentimientos, que se intensifican estando tan relejos.

jueves, 26 de febrero de 2009

Centésimo tercer día



Había un sol intenso, como solía pasar en diciembre, mis tíos vivían en un departamento que estaba en la planta superior del edificio que alojaba al restaurante de mi mami. Mi tía solía colocar una piscina de plástico en la terraza que tenían. Ese día con mi primo estuvimos chapoteando, para amainar el calor. Faltaba un día para navidad, no tengo recuerdos de lo revolucionado que estaría el mundo por las fiestas de fin de año, por que a los ocho años, uno no se preocupa de eso (que ganas de tener ocho otra vez!).
Calculo yo que debían ser las cuatro o cuatro y media de la tarde, cuando llego la abuela materna de mi primo, con otro nieto a vernos y con un plan, quería llevarnos a ver al viejito pascuero (papá Noél, San Nicolás, etc, etc) al paseo Ahumada ( la calle más céntrica de la época en Santiago, tipo calle Preciados de Madrid). La idea a mi me fascino, del trío era la mayor, ya que mi primo tenia dos años y el otro primo cuatro años, por lo cual ver al viejito pascuero me ilusionaba un montón.
Se que cuando baje a pedir permiso, alguien me dijo que no, no se sí mi mami o papi, pero alguien se negó, pero la abuela de mi primo insistió y la dejaron que nos llevará; más que nada insistió por que me vio con cara de pena y encontró que no era molestia llevarnos a todos…y así fue como partimos, un caluroso veintitrés de diciembre, los cuatro a ver al viejito pascuero, en metro.
Cuando salimos de la estación, Ahumada está abarrotada, había viejitos pascueros cada dos metros, las vitrinas (escaparates) estaban colmadas de juguetes y en la primera calle de Ahumada, entrando por Alameda, Falabella tenía un gran muñeco inflable acorde a las fechas, me parece mucho que era un viejito pascuero, pero gigante!.
La abuela llevaba a cada niño de la mano y yo tomaba la mano de mi primo, como pudimos fuimos esquivando a la gente hasta darnos paso a la Plaza de Armas, que tenia muchos viejitos pascueros más, no recuerdo haberme acercado alguno a pedir cosas, la verdad es que recuerdo muy poco lo que hicimos, pero sí recuerdo el calor y el exceso de gente.
Cuando decidimos volver al metro, para regresar a casa, me adelante junto con el primo de mi primo, sólo fueron unos pasos, no más….cuando me gire, estábamos solos, había perdido de vista a la abuela y a mi primo. Me comencé a angustiar, pero no soltaba a Cristián de mi mano, la gente comenzó a notar que nos habíamos perdido, muchos se acercaron para ofrecerse de llevarnos a casa, otros nos decían que siguiéramos mirando, para ver sí reconocíamos a la abuela y a mi primo. Yo tenia mucho susto, no podía recordar como me llamaba, ni donde vivía, menos del número de teléfono de casa. Alguien trajo a un carabinero ( auqnue les decimos pacos, son los policia), quien nos comenzó a preguntar pelos y señales para podernos ayudar, pero Cristián era muy pequeño y yo presente el primer síntoma crónico del mal de Dory.
Al ver el paco, que no podía localizar a la abuela, ni tenia modo de dar con nuestro domicilio, nos subió a la micro de ellos. Así que nos sentaron, detrás del chofer, a esperar a que alguien viniese a por nosotros. Recuerdo que la micro estaba estacionada frente a una farmacia Ahumada y la gente no paraba de pasar cargada de compras. Los pacos nos compraron de todo para comer, Cristián aún recuerda que comió hasta "por sí acaso" mientras yo no probé bocado. Llegó el atardecer, la noche y nada, yo no recordaba nada, ni nadie nos reclamaba. El carabinero que nos rescato de la calle, nos comento que nos íbamos a la comisaría, que pasaríamos la noche ahí y que mañana seguirían intentando localizar a nuestros padres.
Así fue como la micro arrancó y nos dirigimos a la primera comisaría de Santiago Centro, una que está ubicada en un edificio antiguo, de color blanco cerca del parque forestal. Yo no daba más de miedo, el puro hecho de pensar que tendría que dormir en la comisaría me aterrorizaba tanto como el haberme perdido y no poder recodar quien era.
En esa época mi tía tenía un furgón enorme, un pan de molde grande, de esos amarillos que hoy en día se utilizan para trasportan niños al colegio, pero tenía una particularidad, la bocina (claxon, pito) al presionarla, sonaba como si fuese un auto de los años veinte. Ese fue el sonido que escuche, cuando la micro de los carabineros estaba llegando a la esquina donde está la comisaría, y dije... MI TIA!!!!...así era, mi tía iba saliendo de la comisaría cuando nosotros íbamos entrando. La alegría fue enorme, gigante, recordé todo de golpe, mi tía no nos soltaba, también estaba la mamá de Cristián, con mi primo. Después de que carabineros confirmará que era mi tía, nos dejaron partir con ella.
Mientras íbamos camino a mi casa, mi tía no paraba de llorar de alegría, nos habían encontrado!.
Recuerdo la luces encendida de mi casa, la puerta abierta, a mis papás dentro de ella con mi nany, yo en algún minuto pensé que mi mami me daría un gran beso y un fuerte abrazo, por laalegría de haberme encontrado, pero no…recibi una buena palmada en el poto (culo, nalgas) por haber ido al centro (yo cre que tenía mezclada la alegría, con el enojo y el miedo), luego el beso y el abrazo, pero mezclado con una regañina.
Con el tiempo, me entere que ese día, cuando la abuela volvió al restaurante, solo con mi primo, todo se revoluciono. Mis hermanos movilizaron a sus amigos, mi mami contrato una flota de taxistas para que nos buscarán, mi hermano ( el que viene antes que yo) fue a increpar a la abuela por haber cometido el error de llevar a tres niños ella sola al centro, pero no solo fue mi hermano que descargo su impotencia con ella, también su hija, yerno y anda tú a saber quien más…pobre!.
Cuando nos juntamos con Cristián y con algunos de los que nos buscaron ese día, nos reimos recordando todo lo vivido, es más cuando ya nos molestan mucho decimos, "a que nos volvemos a perder otra vez!!"....siempre que recuerdo esto, me pregunto que hubiese pasado si mi primo ese día no toca la bocina…esto me paso en 1984....en mis ochentas.